Materia desplazada es mi primera exposición individual. Significa mucho para mi dar este paso, pues compartir algo tan personal no ha sido fácil.
Después de las tormentas y fenómenos adversos que ha tenido, y tiene, nuestra geografía he encontrado belleza en todo lo que ha sido desplazado, especialmente la vegetación.
Después de cada episodio el paisaje se transforma, adquiere un aspecto nuevo, a veces es difícil reconocer cómo era antes. Aún así hay rastros, rasgos que lo hacen reconocible y maravilloso.
Las emociones que me provoca cada nueva situación son muy distintas e intensas: rabia, indignación, calma...pero sobre todo, destaco la sorpresa.
Sorpresa por re-descubrir la fuerza de la Naturaleza y su poder de regeneración.
Os invito a ver Materia desplazada fijándoos en los detalles, pensando en el viaje que tenido cada trocito de posidonia, fibra de palmera, pinocha, carrizo...hasta que ha sido abrazado por la lana, la alpaca y la seda.
He experimentado con estos materiales, los he acariciado y amasado con fuerza, he sentido en mis manos su textura y ahora puedo decir que es un privilegio poder contar su historia.
Espero que os guste, y además seré feliz si os anima a ver el paisaje de otra forma.
El ambiente está cargado, el cielo gris y una sensación de pesadez lo aplasta todo.
Esa sensación de Casi tormenta invade el terreno Lívido y reseco y se alterna con momentos Ventosos que alteran el mar.
Tras la tensa espera, se desencadena la furia de la tormenta, creando caos y cierto Espanto en el paisaje.
Llegan las Ráfagas que trasladan semillas, hojas, ramas, piedras. El Viento atrapado se revuelve entre los árboles, agitando y desbaratando todo a su paso, dejando un rastro de materiales Separados.
Súbitamente, El fuego lame un tronco. Quemado por dentro, el calor alcanza todas las fibras, se expande, devora y solo quedan sus Cenizas como racimos.
Algunas materias emprenden un viaje silencioso Al fondo del mar. Otras, tras el desorden, adquieren un nuevo aspecto, Verdeando la cara del paisaje.
Huele a tierra mojada. Regresa la calma.
El Humedal conserva las huellas de la transformación. En el agua, ya quieta, de la Laguna, resurge la vida.
Una ligera brisa acuna unas flores, ligeras y Etéreas, mientras Sobrevuela la mariposa sobre ese nuevo lugar, una suerte de Tribalia hecha de mezclas, desplazamientos y encuentros casuales.
Cada tormenta deja un paisaje nuevo.