El fieltro es el tejido más antiguo que se conoce. Se descubrió accidentalmente en la Prehistoria, mucho antes de que el ser humano hilara o tejiera. Los pastores nómadas notaron que la lana, al mezclarse con calor, humedad y fricción, se transformaba en un material compacto y resistente.
A lo largo del tiempo encontramos fieltro con distintos usos en Asia Central, los pueblos nómadas (mongoles, turcos, kazajos) hacían yurtas (sus casas portátiles), alfombras, tapices, ropa y objetos rituales y funerarios. En Siberia se han encontrado piezas de fieltro en tumbas escitas de hace 2.500 años en Pazyryk (Altái), con una sorprendente calidad artística (colores, relieves, figuras de animales). Y en Europa, en la Edad Media, el fieltro se usaba para sombreros, botas y protecciones bajo la armadura.
Desde el siglo XVIII, con la revolución industrial, el fieltro entró en procesos mecánicos y maquinaria.
Hoy, gracias a sus excelentes características como aislante térmico, impermeable y resistente, se usa en moda, decoración, arte contemporáneo, aislamientos acústicos, filtraciones, automoción ...
El fieltro, el tejido sin tejer: una paradoja que hoy sigue viva y vigente.
De la seda al fieltro, mi historia.
Empecé este camino cuando descubrí la pintura en seda en el taller de Lola Fonseca. Desde ese momento, la artesanía textil se convirtió en un viaje personal y artístico, en una continua búsqueda de texturas, formas y colores.
Con Carmen Escolano aprendí distintas técnicas para trabajar en seda como melés, shibori o batik... un mundo muy especial, de dedicación al detalle. Pero fue el nuno el que me conectó por primera vez con el fieltro. Esta técnica de fieltrado de telas consiste en unir diversos tipos de fibras (como la lana) sobre una tela fina (como la seda).
¡Pura magia ver cómo se fusionan y crean efectos sorprendentes!😲
En 2013, un curso con Andrea Hunter en Hardraw (Gran Bretaña) me brindó la oportunidad de interpretar el fieltro desde una perspectiva más expresiva, creativa y libre.
En mi trabajo uso materiales sencillos: lana y fibras naturales, agua, jabón, fricción, tiempo y (mucho) cariño.
Con todo ello, busco crear no solo objetos, sino despertar curiosidad y provocar la imaginación.
Fieltrar se ha convertido en mi desafío, me permite desentrañar formas y descubrir que con lana (sus distintas clases y texturas) y otros elementos naturales, puedo representar aquello que llama mi atención o me emociona.
Experimento, combino técnicas y materiales buscando nuevas formas de expresión, siendo el fieltro hecho a mano el hilo conductor.
Desde Seda y Lana os invito a descubrir este pequeño universo de formas, colores y objetos que buscan sorprender por su originalidad, sencillez y alma.
Pilar Sánchez Ramos
Atrapar el aire, como hacen las hojas y las ramas de un árbol.
Capturar la esencia, el perfil o el color de un paisaje.
Usando la técnica del fieltro y distintos materiales naturales.
En el proceso me dejo sorprender para encontrar belleza en lo inesperado.